domingo, 25 de enero de 2015

El arte romanico

El arte romanico:




 El románico puede considerarse el primer estilo internacional debido a la unidad que en cuanto a formas se observa en toda la cristiandad. Se da en Europa alrededor de los siglos X al XII. Al ser una época muy teocéntrica, casi todo el arte es religioso. Excepto algunas murallas, castillos y unos pocos palacios, todas las construcciones son religiosas.
bóveda de medio cañón y bóveda de arista
ATERIALES Y FORMAS.- Para mayor gloria de Dios se usa casi en exclusividad el material más preciadola piedra, despreciándose el ladrillo y la argamasa que tanto habían utilizado los romanos, y como consecuencia, la cubierta, heredada del mundo romano (consistente casi siembre en bóvedas de medio cañón y bóveda de arista (que resulta del cruce de dos bóvedas de medio cañón) es muy pesada, por lo que debe ser sostenida por arcos fajones y muros muy gruesos, a su vez reforzados por enormes contrafuertes laterales. No se pueden abrir muchos vanos, que además son pequeños y estrechos. Para evitar la sensación de “túnel”, ventanas y puertas se abocinan abriéndose en derrame. En estas, para decorar el derrame provocado por el abocinamiento, se superponen arcos sucesivos sostenidos por columnillas (arquivoltas), que de esta manera disimulan el grosor de los muros. En medio queda un tímpano cuyo dintel puede estar sostenido por un parteluz.
tipos de pilares romanicos
 
La decoración al exterior se concentra en las portadas (relieves), y también en listeles, baquetones o cenefas horizontales y verticales, que subrayan los volúmenes, y canecillos, que sostienen los aleros. Al interior, la decoración se concentra en el presbiterio, y suele consistir en pinturas al fresco.
IGLESIAS DE PEREGRINACIÓN.- Cuando se pone de moda visitar reliquias de santos, las peregrinaciones, algunos templos (San Pedro en Roma, el Santo Sepulcro en Jerusalén, y Santiago en Compostela) se convierten en destino de miles de peregrinos, y deben adaptarse a las nuevas circunstancias, aumentando su tamaño, construyendo una girola o deambulatorio (como una especie de prolongación de las naves laterales) alrededor del altar bajo el que se construye la cripta que alberga los restos del santo, de manera que los peregrinos pueden visitar las reliquias sin interrumpir la celebración. Alrededor de la girola se construyen capillas más pequeñas o absidiolos. Sobre las naves laterales se construye una tribuna que da a la nave principal y que acogía el descanso de los peregrinos, y que tenía ventanas que recogían la luz del exterior. Otros ejemplos son Santa Fe de Conques  y San Saturnino de Toulouse.
 LOS MONASTERIOS.- En una sociedad tan religiosa, va a ser frecuente que hombres y mujeres busquen la cercanía de Dios aislándose del resto de la sociedad. Así surgen los monasterios, un conjunto o bloque de edificios  (casi siempre rodeados por una muralla) donde los monjes viven alejados del mundo (normalmente en el campo) siguiendo la regla de San Benito (“Ora et labora”), aunque luego surgirán otras órdenes religiosas. El edificio principal es la iglesia, en cuya lado sur suele construirse el claustro (un pórtico columnado más o menos cuadrado con una fuente, huerto o jardín en su interior). Alrededor del claustro estaban otras dependencias del monasterio: la sala capitular (donde se reunían los monjes), el refectorio (comedor), el dormitorio (normalmente pegado a la iglesia, para permitir a los monjes la oración nocturna), la hospedería y el scriptorium y biblioteca (lugar de estudio y donde se copiaban los libros, escritos a mano).
Otros edificios se situaban más hacia fuera: cocinas, almacenes, establos, etc. Uno de los primeros monasterios europeos fue Saint Gall, en Suiza, del que se conserva un curioso plano virtual; otro fue Cluny, en la Borgoña francesa, que contribuyó a la extensión del románico, o Santo Domingo de Silos en España
 Santa Magdalena de Vezelay:
 
Se trata de un edificio religioso, un templo románico de los s. XI y XII, localizado en Vezelay, (Borgoña, Francia) de autor o autores anónimos. 
Vemos el interior de la iglesia, cuya planta es  de cruz latina con el transepto poco pronunciado y nártex. La cabecera es ya de factura gótica con girola y capillas radiales. El muro exterior fue posteriormente reforzado con arbotantes también góticos. Tiene tres largas naves (de 62m), cubiertas con bóvedas de arista, aunque originalmente la bóveda central de la nave principal era de medio cañón. Cuando se hundió la bóveda de cañón con el incendio de 1120, los arquitectos de Vezelay aprendieron de la experiencia  y cubrieron la nave central con bóveda de arista, sistema que hizo que el edificio fuera más sólido.
El interior se organiza en dos niveles, separados por una línea de impostas con decoración geométrica. El primer nivel, bajo la línea de impostas, está determinado por los arcos formeros que separan la nave central de las laterales. Sobre él tenemos un segundo nivel de muro en el que se abren unas pequeñas ventanas, que dan bastante luz, pues sobre las naves laterales no hay tribuna, pese a ser una iglesia de peregrinación.
Destacan, rompiendo la sobriedad, los arcos fajones en la nave central con dovelas alternantes de piedra caliza blanca y rojiza, que nos recuerdan los arcos de la mezquita de Córdoba. Igual alternancia encontramos en los arcos formeros, que separan las naves laterales de la central. Estos arcos, igual que los de la nave central, descansan a través de columnas adosadas, en potentes pilares cruciformes, sobre los que también está adosadas las columnas sobre la que descansan los arcos formeros de las naves laterales, formando una segunda línea de impostas en los pilares, a un nivel inferior a la primera.
Como motivos decorativos destacan la línea de imposta con motivos geométricos, los capiteles decorados con relieves narrativos, y los tímpanos de las portadas, con una importante imagen del Juicio Final.
Vezelay era uno de los lugares de peregrinación más importantes (buscando los milagros de la santa titular), donde acudían muchos peregrinos, y con ellos creció una gran actividad de ferias y mercados. Después de Cluny, era  la abadía más rica de Borgoña.
El templo actual se construyó después del incendio de 1120. Es una de las obras maestras del románico borgoñón y punto de arranque de una de las cuatro vías de peregrinación que surcaban Francia hacia Santiago. La construcción prosigue hasta 1215. A mediados del s XVI fue saqueada por los hugonotes y luego fue parcialmente destruida en la Revolución Francesa. El arquitecto Viollet-le Duc la restauró a finales del XIX. 
San Clemente de Taull:
 
Se trata de un edificio religioso, un templo cristiano de estilo románico (ss. XI-XII) de influencia lombarda, situado en Tahull, al norte de Cataluña, de autor anónimo.
En planta se ve que la iglesia consta de tres pequeñas naves que se cierran ligeramente hacia la cabecera, rematadas en sendos ábsides. La nave central es más alta y más ancha que las laterales, separadas de la misma por dos hileras de cuatro arcos formeros de medio punto que descansan sobre columnas de piedras unidas con argamasa. En la fachada sur encontramos una torre campanario exenta de planta cuadrada.
El material empleado en los muros y la torre es la piedra, pero la parte inferior es de sillarejo o mampostería, mientras que en el resto de los muros se usan sillares de mejor calidad. La techumbre es a dos aguas, de tejas de pizarra, sostenida por vigas de madera, materiales abundantes en la zona. No hay, por tanto, bóvedas en las naves. Por eso, el muro carece de contrafuertes, pues no los necesita. Sin embargo, en los ábsides encontramos bóvedas de horno (de ¼ de esfera). Los vanos son escasos, reduciéndose a dos pequeñas puertas, una en la entrada principal y otra en el lado sur, y ventanas muy estrechas abocinadas en los ábsides (tres en el central, y una en cada uno de los laterales).
En el exterior los ábsides están decorados a la manera lombarda, con lesenas o bandas lombardas (semicolumnas adosadas al muro –como en este caso- o más generalmente pilastras que lo dividen en sectores verticales, unidos en la parte superior por una pequeña arquería ciega), dispuestas de la siguiente manera: tres bandas con tres arquillos cada una en los ábsides de las naves laterales, el paño central con una estrecha ventana, y otras tres bandas con cuatro arquillos cada una en el ábside mayor; en este caso, cada uno de los tres paños tiene una ventana. Sobre la línea de arquillos hay friso decorado con esquinilla (friso de ladrillos colocados de manera que muestran al exterior el vértice de sus esquinas), el mismo motivo que encontramos en el interior en algunos de los capiteles. En el interior, los ábsides están decorados con hermosas pinturas al fresco y cuentan con una hornacina cada uno.
La torre campanario es cuadrada y está exenta, aunque edificada muy cerca del muro del edificio, en el ángulo del muro sur junto a la cabecera. Tiene seis pisos, torre cuadrada y ventanas geminadas a los cuatro lados en cada piso, excepto el primero que solo tiene una y el tercero que es triple; todos los pisos están coronados por cinco arcos ciegos de estética lombarda. Los tres últimos pisos llevan a manera de imposta una decoración de esquinillas como la de los ábsides.
La arquitectura románica de influencia lombarda arraiga muy fuerte en Cataluña. Las noticias de lombardos en Cataluña son muy antiguas. Hacia el año mil ya se les menciona como maestros constructores, son los magistri comacini, constructores que toman su nombre del lago Como en el norte de Italia, en Lombardía. En 1123 el obispo Raymond, antiguo prior de San Saturnino de Toulouse, consagra esta iglesia. Las famosas pinturas al fresco del Pantocrátor que encontramos hoy son sólo una réplica porque las originales están en el Museo de Arte de Cataluña, en Barcelona
Esta iglesia se encuentra en el valle pirenaico del Boí, Lleida, a unos 1500 m de altura, donde hay otras preciosas iglesias románicas de influencia lombarda. El primer tercio del XII es un momento importante para la corona de Aragón que consolida las conquistas a los musulmanes. 
Colegiata de San Isidoro de León:
 
Se trata de una obra arquitectónica, un templo cristiano de estilo románico situado en León, construido en varias etapas, las más importantes entre los s. XI y XII. El edificio de época románica (mandado construir el rey Alfonso VII y su hermana Doña Sancha) fue terminado por el arquitecto Pedro Deustamben y consagrado en 1149.
El material utilizado es la piedra. Tiene planta de cruz latina, que consta de tres naves con seis tramos. El transepto tiene una sola nave bastante amplia, casi tan ancha como la nave central, con un solo tramo a cada lado cubierto con bóveda de cañón. Dos grandes arcos torales con intradós polilobulado, de clara influencia islámica, inician cada brazo del transepto. Las naves laterales son muy estrechas, cubiertas con bóvedas de arista, e iluminadas por pequeñas ventanas. Están separadas de la nave central por arcos formeros doblados y peraltados, que descansan en pilares con semicolumnas adosadas con capiteles decorados con relieves. La nave central es bastante alta, cubierta con bóveda de cañón que sostienen arcos fajones doblados. Sobre las arquerías de las naves laterales se abren ventanas sobre líneas de imposta decoradas con taqueado jaqués que dan luminosidad a esta nave central. En los pies de la nave vemos un coro, en un nivel superior, sostenido por un arco carpanel, de la misma etapa gótica que el presbiterio. En la cabecera nos encontramos con tres ábsides semicirculares. El central, más grande, fue sustituido posteriormente por un gran presbiterio gótico. Los más pequeños tienen bóveda de cuarto de esfera.
A los pies, y desde el interior, se entra en el Panteón Real, construido unos 100 años antes de la actual iglesia. Se trata un espacio cuadrangular cubierto con bóvedas vahídas sostenidas por pilares con columnas adosadas y columnas, sobre las que hay bellas pinturas románicas.

Esta iglesia, construida en el Camino de Santiago, fue favorecida por los reyes al traer desde Sevilla la las reliquias de San Isidoro, que desde entonces se convertirá en protector de la casa real. Conocemos el nombre del arquitecto (lo cual es raro en el románico) porque está enterrado en el propio templo, con una inscripción alusiva sobre su lápida.
Samtiago de Compostela:
 
Se trata de una obra arquitectónica, una iglesia de peregrinación cristiana dedicada al apóstol Santiago, de estilo románico, situada en Santiago de Compostela (Galicia). Sus constructores son desconocidos, aunque sabemos que se mandó construir por el obispo Diego Peláez y su construcción prosiguió durante el obispado de Gelmírez (1128). El material utilizado es piedra de granito, muy abundante en la zona.
En planta vemos una típica cruz latina (símbolo de la cruz de Cristo), con tres naves y un transepto (también de tres naves y con fachadas a cada lado, la de la Azabachería al norte y la de las Platerías al sur) que se cruzan delante del altar en un crucero cuadrado cubierto por un cimborrio octogonal. Tiene girola y 9 absidiolos en la cabecera y transepto. A los pies vemos un nártex, en el que encontramos el Pórtico de la Gloria. Es un edificio grandioso, el mayor templo románico de la Península. En el interior encontramos la nave principal cubierta con bóveda de medio cañón sostenida por arcos fajones. Las bóvedas se sostienen mediantes pilares compuestos que presentan semicolumnas adosadas, organizadas de forma tal que la semicolumna que mira hacia la nave central se eleva a lo largo de toda la altura de la misma, hasta alcanzar el inicio del arco fajón correspondiente. A cierta altura, en la primera línea de impostas, salen los arcos formeros, doblados y peraltados. Sobre ellos, y a cada lado de la nave principal encontramos los vanos pareados de una tribuna que descansa sobre las naves laterales (éstas, cubiertas con bóveda de arista) tanto en la nave principal como en el transepto. La iluminación, escasa, procede de las ventanas de las tribunas,  y de otras más pequeñas, situadas en algunos tramos de las naves laterales.
Todo el espacio interior del templo está organizado de manera que los fieles (tras concluir aquí su peregrinación hasta la tumba del apóstol Santiago) pudiesen acceder al sepulcro del apóstol sin estorbar la liturgia. Asimismo, el tamaño del templo y las tribunas servían para acoger a una gran cantidad de peregrinos. La importancia de la catedral y de la propia ciudad de Santiago viene dada por albergar el sepulcro de uno de los doce apóstoles de Cristo, redescubierto en el s. IX. Esto la convirtió en el final de uno de los caminos de peregrinación más importantes de la  Cristiandad (el Camino de Santiago), que facilitó los intercambios culturales entre España y el resto de Europa. La fachada actual –el Obradoiro- (de Fernando Casas y Novoa), así como el cimborrio, y la puerta de la Azabachería (de 1740) son de época barroca. 

Conjunto de Pisa
 
Se trata de un conjunto arquitectónico de carácter religioso situado en la ciudad de Pisa (Toscana, Italia), de estilo y época románica, realizado fundamentalmente en piedra (casi todo mármol blanco), formado por tres edificios: la catedral (o Duomo), el baptisterio y la torre campanario (la famosa Torre Inclinada). Los autores son, respectivamente, Buschetto y Rinaldo, Diostesalve y Bonnano.
monumental basílica de 5 naves, la central cubierta por un artesonado y las laterales con bóveda de arista. La planta es de cruz latina, con el transepto cerca de la cabecera, rematado con un ábside a cada lado. Sobre el crucero se levanta un cimborrio con una cúpula de ladrillo. La fachada, de mármol gris y blanco con discos de mármol coloreado presenta un basamento de 7 arcos ciegos (las puertas de entrada en el central y en el segundo y quinto arco) y sobre él 4 niveles de galerías de arcos de medio punto sobre columnas con capiteles corintios; en la 2º y en la última se dibuja la inclinación de los tejados, pareciendo el remate un pequeño frontón. En los laterales se repite el mismo esquema de arcos ciegos (esta vez en tres niveles), aunque presentan pequeñas ventanas de manera alternante. El edificio tiene un aire de basílica romana antigua, tomado de los numerosos ejemplos que existen en los alrededores. Sin embargo, el interior recuerda al arte bizantino, por los mosaicos y la decoración.
El baptisterio (el más grande de Italia) es un enorme edifico circular situado a los pies del duomo. Al igual que éste presenta mármol blanco y varios niveles de arquerías ciegas y galerías con arcos de medio punto, con la curiosidad de que algunos de ellos están rematados por gabletes. El espacio está cubierto por una cúpula hemisférica en cuyo centro se ha levantado otra pequeña cúpula troncocónica.
El campanille o Torre Inclinada es un cilindro que comenzando por una planta baja de arquería ciega, tiene 7 pisos de galerías de arcos de medio punto con una escalera de caracol en su centro, siendo el último piso más estrecho. Mide 56 m. de altura, y su inclinación se debe a la naturaleza arenosa del terreno. Los constructores intentaron corregir la inclinación ya durante su construcción y por eso las columnas de los diversos pisos no son paralelas entre sí. En la actualidad, algunas obras de ingeniería han fijado la inclinación del edificio, evitando su posible derrumbe.
En Italia es corriente que estos espacios, que en otros lugares aparecen integrados en un solo edificio, aparezcan separados, aunque próximos (como vemos también en el caso de Florencia). Es una manifestación del poderío de la iglesia en la etapa románica. Aparte, Pisa es una floreciente ciudad-estado, con ricos burgueses que financian un gran conjunto arquitectónico como exponente de la riqueza y esplendor de su ciudad. Su comercio con Oriente influye en algunos toques del estilo, aunque todo el conjunto responde también al estilo del románico toscano. 
Portico de la catedral de Jaca:
 
 PRESENTACIÓN
Nos lo encontramos en la Catedral de San Pedro de Jaca, que se empezó a construir en el último cuarto del siglo XI, en Huesca, en la fachada oeste y, es de estilo románico. Se trata de una obra de arte escultórica, concretamente un bajorrelieve en piedra situado en el tímpano de la entrada principal. Su autor es anónimo. Su temática es religiosa.
DESCRIPCION.
La técnica es de bajorrelieve, como es propio de un románico más primitivo, y observamos las características propias de la plástica de este estilo: podemos ver que hay una fuerte simetría, las figuras han perdido la mímesis propia del mundo grecorromano: geometrización, desproporción, ausencia de perspectiva y realismo, y gran expresividad, aunque el rostro del único ser humano que aparece representado aparece inexpresivo, sin dejar traslucir sentimientos o estados de ánimo, con el hieratismo que también es propio de la escultura románica. Los relieves aparecían policromados con colores brillantes y planos, pero esta policromía ha desaparecido con el paso del tiempo. La escultura se adapta al marco, aunque en este caso no observamos distorsiones o posiciones extrañas, ni “horror vacui”, como es normal en otras manifestaciones escultóricas del mismo estilo. La presencia de numerosas inscripciones tampoco es corriente en el arte románico. Por todo esto, este tímpano está muy lejano a lo que luego se hará en el románico pleno, como las representaciones que encontramos en Moissac, Santa Fe de Conques, el Pórtico de la Gloria, etc.
COMENTARIO
Sobre el tímpano semicircular encontramos el Crismón, monograma simbólico de Cristo de origen paleocristiano. Se compone de una X (la letra “ji” en griego) y una P (la letra “ro” en el mismo idioma) entrelazadas, las dos primeras letras de la palabra  Χριστός , Cristo en griego. Encontramos el Crismón completado con una cruz a la que se le añade al extremo de cada brazo las letras alfa y omega (primera y última letras del alfabeto griego, simbolizando a Cristo como principio y fin de todo) y con la letra S en el lado inferior de la cruz, que junto con la O (el círculo) y la T (la cruz) completan el nombre.
El Crismón está dentro de un círculo que a la vez que la letra “o”, es también símbolo de eternidad y de perfección. Dentro de él, recorriéndolo, encontramos una inscripción alusiva al triunfo sobre el pecado. Igual significado tienen las inscripciones que aparecen a cada lado del Crismón, y la que hay en el dintel, en sentido horizontal.
El círculo está flanqueado por un león a cada lado, símbolo de poder divino; uno de ellos pisotea a un hombre junto a una serpiente, símbolo del demonio y de la tentación al pecado, y el otro aplasta dos animales fantásticos (uno de ellos un grifo) mortales para el hombre. Ambos leones representan el triunfo de Cristo, el Salvador, sobre el pecado y la muerte.
Este relieve está realizado en el siglo XI, cuando todo se centra en la religión (teocentrismo medieval), y las esculturas de la época tienen casi siempre un carácter didáctico, pues se representaba “la Biblia en piedra” para la gente que no sabía leer. Además, Jaca está en el Camino de Santiago y su importancia deriva de que esta iglesia estaba pensada para acoger a los peregrinos que iban a Santiago de Compostela a visitar la tumba del apóstol.
 Portada del cordero de San Isidoro de León:

Vemos en la imagen una obra de arte de tipo escultórico, concretamente un relieve en piedra situado en el tímpano de una de las puertas de la basílica de San Isidoro, en León. Su autor es anónimo. Es de estilo y época románica (principios del s. XII).
El relieve está compuesto por varias lajas de piedra que se han esculpido por separado y luego se han juntado hasta formar el tímpano. Está protegido por una serie de arquivoltas, decoradas alternativamente con arcos de palmetas. La más exterior tiene una decoración de taqueado jaqués. El dintel que lo sostiene no es recto, sino de menor altura en los extremos, sostenido por cabezas de carnero. La composición, en dos niveles, está presidida en su parte superior por un círculo (símbolo de eternidad y perfección) sostenido por dos ángeles, en cuyo interior hay un cordero con un halo de santidad que con una de sus patas sostiene una cruz. A ambos lados de esta imagen, otros ángeles portando cruces cierran este nivel superior. En el nivel inferior contemplamos la escena del sacrificio de Isaac: A la derecha vemos a Sara que junto a la cabaña despide a Isaac, montado en un asno; luego se descalza al llegar al lugar sagrado, y en el centro vemos a su padre Abraham también descalzo a punto de sacrificar a su hijo, que lleva las manos atadas a la espalda, pero es detenido por la mano de Dios; más a la izquierda vemos un ángel que le ofrece un carnero cuya pata delantera se enreda en la vegetación, y cierran la composición un personaje de pie y otro a caballo que dispara un arco, probablemente los criados que acompañan a Abraham. La composición es típica del románico: vemos la jerarquía de respeto (mayor tamaño de la mano de Dios y de Abraham), horror vacui, adaptación de las figuras al marco por sus tamaños y posturas, falta de naturalidad y de proporción, aparición de un mismo personaje varias veces en la misma escena, ausencia de paisajes, superposición de escenas... Sin embargo, vemos también una gran expresividad, propia del que busca dejar claro el mensaje, muy acorde con el carácter didáctico de la escultura románica y con su valor simbólico.
En esta época el arte es casi siempre religioso. La influencia de la Iglesia es enorme, y una muestra de esa influencia era la importancia que tenían las iglesias de peregrinación y los caminos que llevaban a ellas. Uno de estos caminos, el más importante, era el Camino de Santiago, que partiendo de Europa atravesaba Francia y el norte de España para llegar a Santiago de Compostela. A lo largo de este camino, se construyeron numerosas iglesias que recogieron la influencia del románico europeo, como esta de San Isidoro de León. El tema del sacrificio de Isaac está en consonancia con la peregrinación (también Abraham y su familia dejan la seguridad de su tierra para encontrarse con Dios) y la posibilidad de redención que ésta conlleva. Además de estos relieves, la Iglesia de San Isidoro alberga el Panteón de los Reyes, bellamente decorados con pinturas al fresco también de estilo románico.
Portico de las Platerias de Santiafo de compostela:
 
PRESENTACIÓN.- Se trata de la portada sur de la catedral de Santiago de Compostela, llamada así por la presencia estos talleres en la plaza próxima. Sus autores son el Maestro Esteban, y otros desconocidos llamados Maestro De Conques y Maestro  de la Traición. Se terminó hacia 1117 y es de estilo románico. El material utilizado es mármol (en algunas columnas y relieves) y granito.
DESCRIPCIÓN.- Es una doble puerta de medio punto abocinada cuyos tímpanos están sostenidos por 4 ménsulas en forma de cabeza monstruosa. El tímpano de la puerta izquierda está dedicado a las Tentaciones de Cristo, personificando el triunfo del bien sobre el mal. En la parte inferior derecha aparece una mujer vestida con una túnica larga transparente, que deja en evidencia su anatomía, cabello largo y despeinado y con una calavera entre sus manos. En otra escena ángeles demoníacos colocan al Señor sobre el pináculo del templo, otros le presentan piedras y le retan a que las convierta en pan y otros le muestran los reinos del mundo que le regalarían si les adorase; pero también aparecen ángeles bondadosos adorándole con incensarios. A la izquierda, ya en la pared, se reconoce la imagen del rey David sentado en su trono con las piernas cruzadas tocando un instrumento musical. 
El tímpano de la puerta derecha está dedicado a la Pasión de Cristo. Aparecen escenas dedicadas al Prendimiento, el Cirineo, la Flagelación y la Coronación de espinas; en un plano superior vemos la adoración de los Magos, y otras sin identificar con claridad. En las jambas de las puertas aparecen apóstoles y profetas haciendo las veces de guardianes del paraíso y ángeles trompeteros en las enjutas exteriores de los arcos. En la enjuta central vemos dos leones sobre los que se levanta un crismón, y sobre él un relieve de Jesús, que es evidentemente posterior.
Las once columnas (todas colocadas simétricamente atendiendo a su material y decoración) de las puertas son de granito excepto las de los extremos y la del centro que son de mármol, y todas tienen capitel corintio. Mientras que las columnas de granito están decoradas con motivos geométricos o lisas, las tres de mármol blanco están adornadas con relieves que representan santos y apóstoles.
Sobre las arquivoltas se muestra un ancho friso cuyo centro está ocupado por la figura de Cristo bendiciendo; le acompaña al apóstol Santiago. También están representados dos leones que soportan un crismón, el Padre Eterno dentro de un medallón con las manos abiertas y rodeado de ángeles; san Andrés, la Virgen María y el Niño Jesús, san Juan y la expulsión de Adán y Eva del paraíso, además de otras muchas figuras.
Todo este conjunto está rematado por un alero sostenido por canecillos decorados con motivos antropo y zoomorfos, y sobre él dos ventanas de arco de medio punto abocinadas y con arquivoltas con decoración geométrica, las más pequeñas polilobuladas.
COMENTARIO.- Podemos citar características que hacen que este conjunto escultórico sea típico del Románico: carácter monumental, esculturas trabajadas en relieve, adaptación al marco arquitectónico, jerarquía en función del tamaño, antinaturalismo, horror vacui y función didáctica. La puerta de las platerías es uno de los conjuntos escultóricos más curiosos del Románico, no sólo por la frescura y calidad de alguno de sus relieves, sino por el hecho de ser, en gran medida, resultado de una recomposición posterior al primitivo plan de la obra. De hecho, sabemos con seguridad de muchos de los relieves (muchos del friso, algunos grupos y figuras de los tímpanos, u otras figuras sueltas, como la del rey David) procedían de la vieja fachada occidental y de la antigua fachada de la Azabachería, ya desaparecidas, que probablemente los tímpanos eran originalmente algo más pequeños. Esto se nota en la desconexión de la iconografía, las distintos autores que se aprecian y la “forzosa adpatación” (por no decir rotura) de algunas figuras para encajarlas en su marco arquitectónico. Es en todo caso un románico anterior al pórtico de la Gloria, más tosco y menos naturalista, pero muy expresivo. En este sentido destaca la figura de la mujer descrita más arriba, que con su calavera en el regazo podría representar (y esto da idea de la confusión de los expertos) a la Lujuria –como dice e Codex Calixtinus-, a Eva, o a María Magdalena penitente. Tales programas iconográficos adquirían un sentido que ahora se nos escapa debido a las modificaciones que esta portada ha sufrido a lo largo del tiempo.


Portico de la Gloria de Santiago de Compostela:
 
 

PRESENTACIÓN.- Se trata de la portada sur de la catedral de Santiago de Compostela, llamada así por la presencia estos talleres en la plaza próxima. Sus autores son el Maestro Esteban, y otros desconocidos llamados Maestro De Conques y Maestro  de la Traición. Se terminó hacia 1117 y es de estilo románico. El material utilizado es mármol (en algunas columnas y relieves) y granito.
DESCRIPCIÓN.- Es una doble puerta de medio punto abocinada cuyos tímpanos están sostenidos por 4 ménsulas en forma de cabeza monstruosa. El tímpano de la puerta izquierda está dedicado a las Tentaciones de Cristo, personificando el triunfo del bien sobre el mal. En la parte inferior derecha aparece una mujer vestida con una túnica larga transparente, que deja en evidencia su anatomía, cabello largo y despeinado y con una calavera entre sus manos. En otra escena ángeles demoníacos colocan al Señor sobre el pináculo del templo, otros le presentan piedras y le retan a que las convierta en pan y otros le muestran los reinos del mundo que le regalarían si les adorase; pero también aparecen ángeles bondadosos adorándole con incensarios. A la izquierda, ya en la pared, se reconoce la imagen del rey David sentado en su trono con las piernas cruzadas tocando un instrumento musical. 
El tímpano de la puerta derecha está dedicado a la Pasión de Cristo. Aparecen escenas dedicadas al Prendimiento, el Cirineo, la Flagelación y la Coronación de espinas; en un plano superior vemos la adoración de los Magos, y otras sin identificar con claridad. En las jambas de las puertas aparecen apóstoles y profetas haciendo las veces de guardianes del paraíso y ángeles trompeteros en las enjutas exteriores de los arcos. En la enjuta central vemos dos leones sobre los que se levanta un crismón, y sobre él un relieve de Jesús, que es evidentemente posterior.
Las once columnas (todas colocadas simétricamente atendiendo a su material y decoración) de las puertas son de granito excepto las de los extremos y la del centro que son de mármol, y todas tienen capitel corintio. Mientras que las columnas de granito están decoradas con motivos geométricos o lisas, las tres de mármol blanco están adornadas con relieves que representan santos y apóstoles.
Sobre las arquivoltas se muestra un ancho friso cuyo centro está ocupado por la figura de Cristo bendiciendo; le acompaña al apóstol Santiago. También están representados dos leones que soportan un crismón, el Padre Eterno dentro de un medallón con las manos abiertas y rodeado de ángeles; san Andrés, la Virgen María y el Niño Jesús, san Juan y la expulsión de Adán y Eva del paraíso, además de otras muchas figuras.
Todo este conjunto está rematado por un alero sostenido por canecillos decorados con motivos antropo y zoomorfos, y sobre él dos ventanas de arco de medio punto abocinadas y con arquivoltas con decoración geométrica, las más pequeñas polilobuladas.
COMENTARIO.- Podemos citar características que hacen que este conjunto escultórico sea típico del Románico: carácter monumental, esculturas trabajadas en relieve, adaptación al marco arquitectónico, jerarquía en función del tamaño, antinaturalismo, horror vacui y función didáctica. La puerta de las platerías es uno de los conjuntos escultóricos más curiosos del Románico, no sólo por la frescura y calidad de alguno de sus relieves, sino por el hecho de ser, en gran medida, resultado de una recomposición posterior al primitivo plan de la obra. De hecho, sabemos con seguridad de muchos de los relieves (muchos del friso, algunos grupos y figuras de los tímpanos, u otras figuras sueltas, como la del rey David) procedían de la vieja fachada occidental y de la antigua fachada de la Azabachería, ya desaparecidas, que probablemente los tímpanos eran originalmente algo más pequeños. Esto se nota en la desconexión de la iconografía, las distintos autores que se aprecian y la “forzosa adpatación” (por no decir rotura) de algunas figuras para encajarlas en su marco arquitectónico. Es en todo caso un románico anterior al pórtico de la Gloria, más tosco y menos naturalista, pero muy expresivo. En este sentido destaca la figura de la mujer descrita más arriba, que con su calavera en el regazo podría representar (y esto da idea de la confusión de los expertos) a la Lujuria –como dice e Codex Calixtinus-, a Eva, o a María Magdalena penitente. Tales programas iconográficos adquirían un sentido que ahora se nos escapa debido a las modificaciones que esta portada ha sufrido a lo largo del tiempo.




La pintura romanica:
  Pantocrator de San Vicente de Taull
Hay que decir que todas las de las características de la escultura románica (esquematismo,  geometrización, expresividad, simbolismo, frontalidad, falta de perspectiva, simetría, horror vacui temática religiosa, carácter didáctico, adaptación al marco arquitectónico…) se aplican también a la pintura. Esta se va encontrar en el interior de los templos, normalmente al fresco, decorando los techos, las paredes y también la bóveda del presbiterio y de los ábsides. Otro tipo de pintura la encontramos en los frontales de altar, consistentes en tablas de madera rectangulares colocadas en el altar de manera que los fieles pudieran contemplarlas desde sus asientos. En este caso, la técnica utilizada es la pintura al temple. Y por último, podemos mencionar las bellas miniaturas que decoraban los libros religiosos de esta época. Como pintura, podemos decir que los colores son vivos (amarillo, rojo, azul, naranja, verde…), planos (es decir, sin matices, o con muy pocos), y las figuras suelen estar perfiladas por gruesos trazos de color negro, con poca ilusión de relieve. Es normal la falta de paisajes o fondos concretos (de hecho, el fondo suele ser plano, monocromático). Las formas arquitectónicas también suelen estar marcadas con líneas de colores.

 


 




PINTURA MURAL.-
 
 En las bóvedas de los ábsides un tema bastante repetido es Cristo Pantocrátor (Cristo como juez de todo lo creado) dentro de una especie de almendra (“mandorla” en italiano) rodeado de los símbolos de los 4 evangelistas (el Tetramorfos: un ángel –o un hombre- representa a San Mateo; un águila, a San Juan; un toro, a San Lucas; y un león, a San Marcos), o la Virgen (también en una mandorla). En las paredes del ábside, bajo el Pantocrátor tenemos figuras erguidas de apóstoles, santos o la Virgen. Son famosas las pinturas de las iglesias de Santa María y de San Clemente en Tahull (Lérida), así como los frescos de Maderuelo (Segovia), un buen ejemplo de adaptación al marco, así como un raro ejemplo de desnudo en las figuras de Adán y Eva, y de San Isidoro de León, donde, como novedad, aparecen temas relacionados con las estaciones y los trabajos agrícolas. El uso de la técnica del fresco ha permitido que estas pinturas hayan llegado a nosotros con un estado de conservación relativamente bueno.
 
Aunque no se trata de pintura mural, también tenemos que mencionar los mosaicos de tradición bizantina que encontramos en muchas de las iglesias del románico italiano (por ejemplo, en la catedral de San Marcos, en Venecia.