domingo, 23 de noviembre de 2014

arte prerromanico

http://es.slideshare.net/palomaromero/9-arte-prerromnico-ppt-2-bachillerato
San Pedro de la Nave
Nombre: Iglesia de San Pedro de la Nave
Ubicación actual: El Campillo (Zamora). Comunidad Autonoma de Castilla-León
Estilo arquitectónico: Visigóda, último tercio del siglo VII o incluso siglo VIII posterior a la invasión musulmana
La iglesia en su actual ubicación fué trasladada piedra a piedra para no quedar sumergida bajo un pantano sobre el rio Esla
Declarada en 1912 Monumento Nacional
Situada en la Comarca de Tierra del Pan
Se considera la culminación constructiva del arte visigótico

Historia

Las primeras referencias documentales del templo lo sitúan en el año 907, cuando el rey Alfonso III le dona el pueblo de Perdices. Aparece entonces con la denominación de San Pedro de Estula, por estar emplazado junto al rio Esla. Se denomina en el mismo documento Tunis al lugar en que se ubica. Contaba con una hospederia para peregrinos y era priorato dependiente del monasterio de Celanova.



En 1930 le empresa Iberduero costeó su traslado desde una hondonada llana hasta el lugar que hoy ocupa en El Campillo, ante la inminente construcción del embalse del Esla. El arquitecto encargado de esta obra fué Alejandro Ferrant.

Caracteristicas

El templo actual data del siglo VII u VIII, y en el lugar donde fue construido existía un poblado de origen romano y una pequeña iglesia de la que se aprovecharón diversos elementos, como pudo comprobarse con detalle en las obras del traslado.

La planta es rectangular, de cruz griega inscrita, de la que sobresalen el ábside cuadrado en la cabecera, sendas aulas rectangulares o pórticos en los extremos de los brazos de la cruz, y -al parecer aunque hoy no exista- un porche a los pies.

Se ha dado mayor longitud al brazo inferior, dividida longitudinalmente en tres naves casi iguales, separadas por dos pilares cada una. La gran cruz de la nave mayor y el crucero, con el presbiterio, se acusa exteriormente por su mayor altura, de la que únicamente sobresale el cimborrio, mientras naves menores y cámaras que flanquean la entrada al presbiterio son de menor altura.

Lo que se conserva de la estructura original del edificio es el perimetro completo de la planta, en forma de un rectángulo de 11,20 metros por 16,80 metros, al que se le añade en la parte oriental el ábside de 4,80 metros por 4,00 metros, y además dos porticos en el crucero uno al norte y otro al sur, de 4,80 metros por 3,20 metros. En el interior del rectangulo el transepto divide al edificio en dos zonas desiguales: la oriental está formada por una nave central y dos cámaras a los lados, mientrás que en la occidental hay tres naves, separadas por arcos muy recompuestos, más ancha la central que las laterales, que son mas bajas y cortas. El crucero prolongado por los dos porticos sobresalen de la planta.

El edificio se construyó con piedra arenisca fina de color rojizo, posiblemente procedente de las canteras de Corrales del Vino. En la capilla mayor se utilizó mármol gris con vetas negruzcas para los fustes, problablemente procedente de las canteras de Orgaz en Toledo. Los cuatro fustes del crucero son de mármol sacaroideo y las columnas de los miraderos de las camaras laterales son de mármol blanco, de una sola pieza el capitel, basa y cimacio. En las bóvedas de cañon se utilizó el sillarejo y pórticos y naves se cubrierón con armaduras de madera.

Está construida en silleria unida en seco como la mayor parte de sus contemporáneas españolas. Las piedras de la iglesia se ajustan entre si con tanta precisión, que puede asegurarse que en el traslado no se produjo la más minina deformación; sólo se diferencia el estado actual del que existia en los primeros años del siglo XX, por la eliminación de muchos añadidos y la restauración de las cubiertas y un nuevo cimborrio.

La aportación más característica de esta iglesia al arte visigodo español lo constituye la síntesis arquitectónica entre la estructura cruciforme y la basilical, así como la magnifica decoración interior que también resume la iconografia utilizada en el momento. Es, en definitiva, el edificio visigódo mejor conservado que se conoce y el que mayor número de elementos constructivos y decorativos poseé, y en él se aprecian interesantes innovaciones arquitectónicas como la busqueda de la verticalidad y la evolución en el arco de herradura.

El templo está protegido por una cerca sobre la que se alza la espadaña gótica que antes del traslado estuvo adosada a uno de sus muros.

El cimborrio se sustenta sobre cuatro columnas que sostienen arcos de herradura, con extraordinarios capiteles en los lados que corresponden a la nave mayor, y simplemente sobre los machones angulares en los brazos del crucero. Todo ello cubierto con bóvedas de cañón de sillería.

La capilla mayor tiene un arco toral, apoyado sobre columnas con cimacios prismáticos y en su interior hay tres ventanas, una a cada lado, que irían cerradas con celosías.

Las cámaras laterales de la nave oriental están comunicadas con ésta por puertas en arcos de medio punto, que se cerraban desde el interior, y ventanas con tres arquillos soportados en columnas pequeñas, tras los que hay un pequeño banco o reclinatorio; estas cámaras son el ejemplo más claro de las ergastulae o celdas para monjes reclusos, que se citan en mucho textos. A estas capillas sólo se tenía acceso desde el interior del templo.

Estas cámaras laterales tienen también tres ventanas con celosías, una hacia el este y dos en el muro sur. Sus muros de separación con los brazos de la nave del crucero están perforados por grandes arcos, tabicados en la restauración; aunque la traza de estos arcos parece moderna, es posible que en una segunda fase de construcción de la iglesia existiera ya, algún tipo de comunicación semejante, puesto que el friso antiguo de estos muros parece haber sido alterado entonces para acoplarse al vano.

El sector occidental, que suele llamarse parte basilical está organizado sobre dos hileras de pilares, de los que sólo uno en cada lado se mantiene exento, ya que el inmediato a la fachada se ha cegado para reforzar la construcción; de los arcos de separación uno parece mozarabe, de herradura y el otro antiguo es apuntado. Las tres naves de los pies se conectan por tanto entre si por arcos sobre pilares y, con el crucero, sólo a través de dobles ventanas.

En San Pedro de la Nave, la nave del crucero presenta cinco tramos. Los porticos llevan arco de medio punto al exterior y arcos peraltados hacia el interior de la iglesia. En el tramo central del crucero hay cuatro arcos de herradura: los dos que dan a la nave central, sostenidos por dos parejas de columnas decoradas y los dos que dan al crucero, que cargan sobre los frentes de los anteriores. Parece ser que sobre estos arcos iría una bóveda, que podría haber sido de aristas y peraltada, similar a otros templos visigóticos; esta cúpula debió derrumbarse y lo que hay actualmente es una linterna de ladrillo de sección cuadrada con una ventana en cada uno de sus lados, por los cuales recibe iluminación, y cubierta a cuatro aguas.

La nave central se sustenta mediante pilares, mientras que en el crucero se utilizan columnas decoradas con interesantes relieves y frisos.

La falta de contrafuertes afectó a la mala conservación de las bóvedas y supuso el desplome de parte del edificio, por lo que hubo de ser restaurado.

El sistema de las techumbres, muestra también las disparidades de sus distintas fases; las originales de piedra están en la capilla mayor y en las dos camaras laterales, mientras que la nave principal y las de crucero sólo conservan tres hiladas de piedra y lo demás es rehecho de ladrillo.

Se impone el empleo en el interior del templo, de pequeñas ventanas o saeteras, que permiten el paso de la luz dentro del espacio eclesiastico sin necesidad de aligerar los muros, pues estos debian ser necesariamente gruesos y consistentes para soportar el enorme peso de las bóvedas.

En el conjunto de la construcción de la iglesia, los arquitectos han podido observar dos partes bien diferenciadas, que se identifican con dos esquemas de composición muy distintos. Del estudio de la planta se ha llegado a la conclusión que un primer grupo de canteros locales, erró en los calculos y no pudo concluir la obra, por lo que otro grupo distinto de canteros tuvo que finalizar la obra, con otro esquema de planta distinta. Asi observamos que la parte de la capilla mayor y el crucero obedece a un planteamiento de cruz griega, mientras que el resto de la planta que es la que queda a los pies se finaliza con un planteamiento de planta basilical de tres naves.

El motivo de la alteración del primitivo edificio central se explica por la necesidad de corregir un evidente error de replanteo en la obra, que dió lugar a que el crucero de intersección de las naves no fuera cuadrado, de 3,20 metros de lado, como se debía haber proyectado, sino de 3,20 X 3,40. La obra debió de interrumpirse al llegar a la altura en la que se tenían que montar los cuatro arcos, cuando se observó la irregularidad de la planta y, entoncés, se recurrió a otro equipo de constructores que ideó la colocación de dos pares de columnas en los lados de la nave principal para cerrar el espacio a la medida necesaria. Estudiando los detalles de la planta del edificio se puede observar el motivo que causó este error en el primer proyecto. San Pedro de la Nave, ofrece, como otras de sus particularidades que no se dan en los edificios contemporáneos, unos pequeños contrafuertes angulares en las esquinas de unión de los pórticos y de la capilla con el cuerpo del edificio; estos contrafuertes se interrumpen a la altura de los muros laterales más bajos, y no en el punto en el que se deberían recibir teóricamente la presión de las bóvedas, ya que si continuaran más arriba se transformarian en un pilarillos cuadrados tangentes a las esquinas de los muros. En realidad, estos contrafuertes debían corresponder a las esquinas de los brazos del crucero, que seguirían hasta el tejado, mientras que los muros de los pórticos y de la capilla quedarían mas bajos en un plano retranqueado. Al formar el despiece de la sillería en la cantera se produjo un error de dibujo, en el que se alinearón todos los muros y los ángulos de la cruz quedarón como salientes, de forma que al sobrepasar la altura de los muros inferiores perdierón su trabazón con la estructura. Este error de alineación en los ángulos es el que se acusa en la diferencia de anchura de los brazos del crucero, de tal forma que la continuación de la obra, tal y como se había arrancado de cimientos, era inviable a partir de la séptima hilada de sillares. Es posible seguir con precisión todos estos errores gracias a la traza tan ajustada de toda la obra y al empleo riguroso en toda ella del módulo de ochenta centímetros, como unidad de medida que, en este caso, se mantiene, además, en el grueso de todos los muros; por esta razón, en San Pedro de la Nave todas las dimensiones son múltiplos exactos de la misma unidad y no se dá ninguna alteración, como las que son necesarias en aquellos edificios en los que los muros tienen gruesos distintos.

En San Pedro de la Nave se pueden estudiar, por tanto, dos edificios distintos, uno de planta central en forma de cruz, que corresponde al uso por una comunidad monástica y cuya decoración es a base de un gran friso que recorre todo el edificio a la misma altura y se amplia a capiteles y huecos de ventanas, y otro que aprovecha el crucero y la cabecera del primero y se le añade naves basilicales, así como una decoración figurada mucho más compleja.


Del primero interesa mucho más la arquitectura, como el caso mejor planificado de iglesia en cruz, mientras que del segundo se destaca el complejo programa iconográfico. La transformación del uso de la primera iglesia monacal en una iglesia de clero secular tiene un curioso testimonio en una inscripción grabada sobre los sillares inmediatos al arco toral, en la que está la relación inacabada de las longitudes de la sombra de un reloj solar a cada hora del dia; el texto se interrumpe en el mes de marzo, como si la paralización de las obras hubiera traído consigo la salida de los monjes que iban a emplear este horologium.

Mucho de lo que sabemos sobre la vida de los monjes recluidos en ergástulas como las de San Pedro de la Nave, procede de la autobiografia de San Valerio, exaltado seguidor de la vida eremítica predicada por San Fructuoso. Aparte de su labor apóstolica y fundadora en la comarca del Bierzo, que ganó a muchos seguidores en la repoblación mozárabe, San Valerio recorrió otros lugares del valle del Duero, en lo que vivió luchas y persecuciones de otros clérigos entre épocas de respeto y admiración como hombre de vida santa y sacrificada. El nos cuenta cómo en un lugar distante de Astorga el noble Ricimiro le acogió en sus propiedades y edificó para él un templo admirable y opulento, donde tampoco pudo hallar la tranquilidad y el retiro deseados, puesto que el sacerdote Justo le molestaba y distraia con todo tipo de tentaciones hasta en su propia ergástula; cuando faltó Ricimiro y sus hijos fuerón encarcelados por el rey Wamba, Valerio dejó aquel lugar sin que la iglesia se hubiera podido terminar.

Hay muchas coincidencias entre el lugar y los hechos de la biografia de San Valerio y lo que puede verse ahora en San Pedro de la Nave; aunque será dificil comprobar alguna vez su identidad, no existe mejor lugar para recrear lo que dejó narrado el santo ermitaño que las celdas de San Pedro de la Nave y el efecto sería aún más impresionante en el emplazamiento primitivo, rodeado por las aguas del Esla y acompañado por el ruido de la corriente.

A la iglesia se accede por el lado occidental por una puerta con arco de medio punto peraltadol. En la misma pared encontramos una ventana con arco de medio punto encima de la puerta y dos pequeñas ventanas rectangulares a los lados de la puerta.

El arco de herradura, abundante en todo el edificio, es uno de los elementos esenciales de este templo, en el que nos sorprende la división del espacio disponible, de manera que impide una visión unitaria y tamiza la luz hacia el crucero, lo que produce un ambiente misterioso.


En la decoración interior de San Pedro de la Nave, se han observado dos conjuntos diferentes; el primero de ellos elaborado por el llamado Maestro de San Pedro de la Nave, a él de deben los cuatro capiteles del cimborrio, sus basas e impostas, ademas de la talla de un friso sobre el que montan las bóvedas de la nave central. También es atribuible este maestro de San Pedro los pequeños frisos encima de las ventanas de la misma nave.

El segundo conjunto es mucho mas tosco, a él corresponden los capiteles del arco triunfal, sus impostas y los amplios frisos ornamentales que, arrancando de ellas, corren a lo largo de la mitad de las paredes del templo en la cabecera y en la nave central.

En la decoración del maestro de San Pedro de la Nave, es de destacar los cuatro capiteles del crucero, son capiteles prismaticos, un poco achatados, con caras planas, en las que se esculpen escenas en una técnica de acentuado claro-oscuro, con fondos lisos.

Uno de ellos el primero por la izquierda, según se mira hacia el presbiterio, representa a Daniel en el foso de los leones. Daniel viste túnica corta, levanta las manos a la manera del orante paleocristiano, y los leones simétricos, beben agua del fondo de la fosa. En la parte superior una inscripción dice: VBI DANIEL MISSVS EST IN LACVM LEONVM. En las caras menores del capitel, los apostoles San Felipe y Santo Tomás, acompañados de epigrafes que los identifican, asi como sus atributos distintivos.

Enfrente de esta columna, en el lado derecho de la nave central, otro capitel representa el Sacrificio de Isaac. En el mismo se observa a Abraham en el momento de sacrificar a su hijo Isaac, pero la mano de Dios lo detiene, señalandole la cabra para el sacrificio que atada espera. Una inscripción dice: VBI HABRAAM OBTVLIT ISAC FILIVM SVVM OLOCAVISTUM. En las caras menores del capitel, los apóstoles San Pedro y San Pablo.

En la parte superior de los capiteles grandes impostas de frisos con pavos reales y perdices entre zarcillos, algunas veces con trifolios.

Por medio de estos asuntos y alegorías bíblicas, cuidadosamente seleccionados, se instruye y alecciona al fiel presente en las ceremonias del templo. A través de la referencia a Abraham, se le recomienda obedecer a Dios en toda circunstancia, sean cuales sean sus designios, y, mediante la alusión a Daniel, se le alienta a recurrir a la oración para solicitar la ayuda divina. Se le recuerda el modelo de vida y el ejemplo de salvación de cuatro apóstoles: san Pedro, san Pablo, santo Tomás y san Felipe, estrechamente vinculados con Cristo y, finalmente, se alude simbólicamente al valor redentor de la Eucaristía (aves picoteando racimos).

En este planteamiento general de la iconografia de estos capiteles, podemos ver un claro antecedente de lo que sería más adelante la iconografia románica en cuanto a enseñanza del Antiguo Testamento.

La otra pareja de capiteles del crucero, los situados más cerca de la cabecera, exhiben parejas de aves afrontadas picoteando racimos de uvas que surgen de un tallo central (nueva alusión eucarística). En los laterales del capitel de la derecha, aparecen dos cabezas con tonsura en forma de corona y nimbo avenerado. Otras dos cabezas se hallan en los lados del ejemplar de la izquierda, aunque en este caso, llevan barba y no presentan ni nimbo ni tonsura. Ambos grupos han sido interpretados como representaciones de santos, probablemente de procedencia oriental. Los ábacos, por su parte, incorporan nuevamente cabezas humanas que alternan con racimos de uvas y elementos vegetales, una especie de piñas. La existencia de cuatro rostros enfrentados, dos en cada ábaco, ha hecho pensar que nos encontremos ante una alusión a los cuatro evangelistas.

El último par de capiteles es el situado en las columnas sobre las que apoya el arco de ingreso a la capilla mayor, el lugar más sagrado del templo. En sus frentes se incorporan arcos, probables alegorías que indican al fiel el acceso a la Casa Celestial, y en sus laterales, flores de doce pétalos (alusión a la inmortalidad). Los cimacios, por su parte, exhiben dos registros de tallos ondulados con vides de referencia eucarística y cruces patadas insertas en círculos.

La decoración escultorica de todo el monumento está concebida como un conjunto. Aunque hoy sólo es visible San Lucas, en las basas de las columnas del crucero están representados los cuatro Evangelistas.


El estudio iconológico de los relieves ha puesto de manifiesto el plan preconcebido que va desde la nave con representaciones del Antiguo Testamento o pilares de la iglesia, al crucero con pájaros y vides que simbolizan el Paraiso y que culmina en el santuario o altar con signos solares que representan a Cristo como "sol de justicia".

En los capiteles se representan a santos y apóstoles y se concentra la simbología iconográfica en los martirios de Daniel y Abraham, como conmemoración del sacrificio eucarístico, simbología en la que insiste con la decoración a base de uvas, palomas y corderos que figuran en capiteles y frisos.


Los capiteles se convierten en adelante en portavoces de la historia sagrada, al representar las grandes escenas de las Escrituras bajo impostas con motivos de follaje, pámpanos, aves y máscaras. Aquí estaba representado el profeta Daniel en el foso de los leones, con un relieve muy plano y sobre un cesto que deja amplio espacio para desarrollar la escena en una superficie lisa. Este es uno de los temas preferidos en la primitiva iconografia cristiana; el artista de San Pedro de la Nave obtuvo aquí la mejor escena del relieve visigodo, pero, ya por ignorancia, ya por un exceso imaginativo, convirtió el "laqum" del foso de Daniel en un lago realista con ondas de agua en las que beben los leones. Aunque la base de la composición se tomara de una miniatura, el naturalismo en la representación de la marcha de los leones debe considerarse el fruto del estudio y creación personal de este maestro. El sentido iconografico de las dos escenas -El sacrificio de Isaac es su compañera- es el de la consecución de la protección divina por medio de la oración y el sacrificio, pero sobre todo, gracias a la firmeza de la fé.

En definitiva, este es el edificio visigodo mejor conservado que se conoce y su belleza arquitectonica y originalidad en la decoración lo convierten en una autentica joya obligada visita en la provincia de Zamora.

domingo, 16 de noviembre de 2014

como comentar un hidrograma

http://www.slideshare.net/isaacbuzo/comentario-regimen-presentation

 http://ntic.educacion.es/w3/recursos/secundaria/sociales/geografia/regimen_fluvial.html


3.  Comentario del régimen de un río.
El régimen de un río es la variación estacional del caudal. Depende de la distribución de las precipitaciones y de la mayor o menor importancia de la precipitación nival.
El régimen de un río podemos representarlos en un hidrograma. En eje horizontal se sitúan los meses del año y en el eje vertical, el coeficiente de caudal mensual (k), que se calcula dividiendo el caudal medio de cada mes entre el caudal medio anual o módulo. Estos datos se obtienen a partir de datos registrados durante un período de al menos treinta años. En el hidrigrama el valor 1 corresponde al caudal medio anual; si el valor es inferior a 1 indica aguas bajas, y un valor superior a 1 indica aguas altas.
3.1. Determinar el régimen del río:
A) Régimen nival: caudal determinado por las aguas procedentes de la fusión de las nieves. Son ríos caudalosos con un máximo destacado en primavera y mínimo en invierno (agua retenida en forma de nieve o hielo). Corresponde a ríos de montaña.

  • Nival puro: ríos de alta montaña, igual o superior a 2500 m de altitud. Las aguas altas son tardías (junio-julio) pues la nieve a esta altura tarda más en fundirse.
  • Mixto: Nivo-pluvial (entre los 2000 y 2500 m de altura), las aguas altas en mayo y el estiaje veraniego no es muy profundo; pluvio-nival (entre los 1600 y 1800 m), no hay retención de nieve en el invierno; las aguas altas son en abril o marzo y el estiaje se alarga hasta entrado el otoño.
B) Régimen pluvial: caudal determinado por las precipitaciones. Pueden ser:
  • Pluvial oceánico: ríos de la vertiente cantábrica, caudal abundante, aguas altas en invierno e importante estiaje en verano, sin implicar escasez de agua en términos absolutos sino una reducción relativa respecto al valor medio que suele ser elevado.
  • Pluvial mediterráneo puro: ríos del litoral levantino; caudal escaso e irregular. Tres picos máximos (dos de las precipitaciones de primavera, febrero-marzo y mayo-junio, y uno de las precipitaciones de otoño, septiembre-octubre) y tres picos de mínimos (el más acusado coincide con la sequía veraniega y los otros dos en enero y marzo-abril)
  • Pluvial mediterráneo continentalizado: Ríos del interior de la Península. Largo y pronunciado estiaje veraniego y aguas altas en primavera (marzo-abril-mayo) y otoño (noviembre-diciembre).
  • Pluvial subtropical: ríos más meridionales de la Península, sobre todo los de la cuenca sur. Caudal muy escaso e irregular, con un mínimo muy acusado en verano y unos siete meses por debajo de 1 (mayo-noviembre). Las aguas altas se asocian a las lluvias de invierno (febrero-marzo) y disminuyen en enero por influencia del anticiclón peninsular.
3.2. Determinación de la zona geográfica a la que pertenece el río: 
  • Los ríos de régimen nival corresponden a zonas de alta o media montaña de la Península.
  • Los de régimen pluvial corresponden al resto de a Península. La zona se determina en función delmomento en que tienen lugar los máximos y mínimos de precipitación (máximos y mínimos de caudal).
3.3. Conclusiones. Teniendo en cuenta el caudal y la regularidad del río, hay que establecer:
  • Su posible aprovechamiento (riego, uso hidroeléctrico, etc.)
  • La necesidad de obras de regulación para el abastecimient y la prevención de catástrofes.

arte paleocristiano

http://es.slideshare.net/Ferhex/arqutectura-paleocristiana?related=1

http://es.slideshare.net/jackerouack/arte-paleocristiano-escultura-y-pintura?related=2


domingo, 9 de noviembre de 2014

Arte Islámico







La alhambra: patio de Comares:

 En la parte palaciega de la Alhambra de Granada. Es de un estilo artístico que se denomina “nazarí” por el nombre de la dinastía musulmana que gobernaba el reino de Granada en aquel tiempo. Se construyó a finales del s. XIV, y no conocemos el nombre de su autor. Está construido con diversos materiales: mármol, estuco, ladrillo, azulejo, e incluso madera. Es conocido como “patio de los arrayanes” debido a la presencia de dos macizos de estos arbustos. También se le conoce como “patio de Comares” por la torre del mismo nombre que preside este patio por su lado norte.
DESCRIPCIÓN.- Vemos un patio rectangular y abierto de unos 40 por 15 metros, de arquitectura adintelada, pues el valor sustentante de los arcos es reducido. La mayor parte de su superficie se corresponde con un estanque también rectangular de 34 por 7 metros. En sus lados largos, flanquean el estanque dos tupidos macizos de mirtos o arrayanes que dan nombre al patio. Entre los macizos de arrayanes y el estanque o alberca hay un estrecho espacio de un metro de ancho, y entre los macizos y las paredes laterales el espacio es más amplio (unos 4 metros). En los extremos cortos encontramos unas fuentes o piletas redondas de mármol, prácticamente a ras de suelo que abastecen de agua el estanque. A ambos lados del patio se encuentran dos naves de aposentos y, en los lados menores, se levantan unos pórticos, sostenidos por columnas de capiteles cúbicos, de siete arcos semicirculares adornados con lacería de rombos calados e inscripciones de alabanza a Dios. El arco central es mayor que los otros seis, y presenta las enjutas macizas con decoración de ataurique y capiteles de mocárabes. Sobre las columnas hay pilares que separan cada arco y que forman, con una moldura horizontal bajo el alero, sendos alfices.
El pórtico norte cobija la Sala de la Barca, en cuyos extremos encontramos dos pequeñas habitaciones o salas de espera. En estos pórticos un zócalo de azulejo con decoración geométrica en vivos colores protege el muro hasta una altura de 1,60 metros, encima del cual hay decoración cúfica y geométrica hecha con yesería. En la parte superior de la galería norte, tras la que se alza la Torre de Comares, existe un parapeto con dos pequeñas torres laterales, que se rehicieron en 1890 al arder el techo de esta galería y el de la sala siguiente
La galería sur tiene en sus extremos alacenas con vasares de mocárabes. Las dependencias que existían en este pórtico sur fueron parcialmente demolidas para construir el Palacio de Carlos V. En la planta superior, sobre un corredor con 7 pequeñas ventanas coronadas con arco de herradura y alfiz (la del centro geminada), encontramos una galería de siete arcos y el del centro con su parte más  elevada hecha de zapatas de madera, escalonadas y cubiertas de ataurique, con celosías de fines de siglo XIX.
COMENTARIO.- Este patio está comprendido dentro de la zona pública de la Alhambra, y forma un conjunto con otras estancias, como el Mexuar (lugar donde se impartía justicia), el Salón Dorado (espacio de transición entre el Mexuar y y el Salón del Trono), y el propio Salón del Trono o de Embajadores. Es un buen ejemplo de cómo los arquitectos de la Alhambra, usando materiales sencillos y pobres, eran capaces de combinar los volúmenes arquitectónicos, el cielo, la vegetación, el agua, los colores, olores y sonidos para realizar un espacio único y sensual: el cielo y la torre reflejados en el agua, el rumor de ésta al caer a poca altura de las fuentes, el contraste de colores entre el blanco del suelo y las paredes, y el verde de los arrayanes y del estanque, que según el ángulo en el que se contemple, refleja el azul del cielo o el blanco de los muros, a lo que se suma el agradable aroma de los mirtos. Todo invita, en este caso, al paseo y a la reflexión. No olvidemos que este patio era una especie de antesala del salón del trono del rey de Granada, que se encuentra precisamente en la Torre de Comares, o Torre de Embajadores. Así, este lugar, con sus alargados y estrechos pasillos donde a duras penas pueden pasear más de tres personas juntas, era ideal para conversar y llegar a acuerdos antes de ser recibidos por el monarca.
Como también ha ocurrido con otras zonas de la Alhambra, ha habido algunos cambios importantes, comenzando por el palacio de Carlos V que domina el lado sur, o el incendio que hizo caer las pequeñas torres que flanquean la de Comares. La principal restauración se hizo a finales del s. XIX, homogeneizando el espacio, y restaurando especialmente los pórticos y el suelo.


 


Patio de los leones en la alhambra;
 

PRESENTACIÓN.- Se trata de un espacio arquitectónico, concretamente un patio situado en la parte privada y residencial de la Alhambra de Granada. Es de un estilo artístico que se denomina “nazarí” por el nombre de la dinastía musulmana que gobernaba el reino de Granada en aquel tiempo. Se construyó a finales del s. XIV, y no conocemos el nombre de su autor. Está construido con diversos materiales: mármol, estuco, ladrillo, azulejo, e incluso madera. Es conocido como “patio de los Leones” debido a la presencia de estos animales sosteniendo una fuente en el centro del patio.
DESCRIPCIÓN.- Vemos un patio rectangular con pórticos en los cuatro lados. En los cortos avanzan sendos porches de planta cuadrada.  Todo ello sostenido sobre columnas marmóreas muy finas a veces sueltas, o agrupadas de dos en dos o de tres en tres, e incluso de cuatro en cuatro, con basa de escocia, numerosos collarines superiores, capiteles con dos cuerpos, cilíndrico y cúbico con ataurique en yeso. Los soportes son en dintel y los arcos sólo cuelgan como decoración en yeso (arquitectura falsa), peraltados, acampanados o en uve in­vertida. En el centro una fuente circular se sostiene sobre unos leones de torpe ejecución. Por el suelo, de la misma fuente parten unos estrechos canales de mármol que llegan hasta unas pequeñas fuentes a ras de suelo bajo los porches y bajo la parte media de los lados más largos. Una maravillosa decoración lo cubre todo. Es precisamente la decoración el elemento principal y más espectacular de este patio, pues todo está decorado, sin un espacio vacío (horror vacui), combinándose y alternándose a la perfección los tres elementos esenciales de la decoración islámica: el ataurique o decoración vegetal, la lacería o decoración geométrica y la decoración epigráfica o cúfica.
COMENTARIO.- Este patio forma parte de lo que podríamos llamar el Palacio de los Leones, en realidad la parte privada de la zona palaciega de la Alhambra (la zona pública está en torno al Patio e los Arrayanes). En tres de sus lados se encuentran salas con falsas pero muy espectaculares bóvedas de mocárabes y zócalos alicatados (la sala de los Mocárabes, sala de las Dos Hermanas, de los Abencerrajes). En este patio todo invita al recogimiento y a la tranquilidad, pero también a la sensualidad. Utilizando materiales pobres, el arquitecto combina los volúmenes arquitectónicos, el cielo, el agua, los colores y sonidos para realizar un espacio único y sensual: el frescor y el rumor del agua de las fuentes, el contraste de colores entre el blanco del suelo y las paredes con el color oscuro de los tejados, las luces y los espacios en penumbra donde la luz entra tamizada por los huecos de las yeserías… Les interesa sólo lo sensual de la arquitectura, la belleza perceptible por los sentidos. La fuente y los leones proceden de la casa de un primer ministro (visir) de nacionalidad judía. Los 12 leones representan a las 12 tribus de Israel, y alrededor del borde de la pila hay una inscripción alusiva al bello efecto que produce el agua al resbalar por el borde de la piedra “A tan diáfano tazón, tallada perla, por orlas el aljófar remansado, y va entre margaritas el argento, fluido y también hecho blanco y puro. Tan afín es lo duro y lo fluyente que es difícil saber cuál de ellos fluye”). 
El patio y las salas anexas están recorridas por fuentes y canales, que aportan frescor y sonido. Todo este conjunto de habitaciones y salas privadas se completaba con una zona de baños semisubterráneos, lo que contribuía a que conservaran una temperatura templada en invierno y en verano, aunque contaban con calefacción subterránea al estilo romano (hipocaustum). También es importante tener en cuenta el valor simbólico del conjunto: para los musulmanes, el jardín es la representación del Paraíso. Por ello los cuatro canales que se cruzan en el centro son los cuatro ríos del Paraíso (Tigris, Éufrates, Pisón y Guijón). En cambio, y por contraste, el techo de los porches que avanzan hacia el centro recuerdan tiendas beduinas. El patio fue restaurado en el s. XIX. El techo del pórtico es un artesonado de lacería, mientras que el de los porches es una especie de cúpula de madera.
Cupula de la roca:
 http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/27/DomeOfTheRock.jpg
Probablemente, el primer gran empeño artístico de los omeyas.

Las razones de su construcción no se encuentran en fuentes literarias ni epigráficas, pero la ubicación de la mezquita en el monte Moriah, el hecho de que es tradicionalmente aceptada como emplazamiento del templo judío y relacionada con muchas otras leyendas y acontecimientos históricos, su decoración con cruces bizantinas y sasánidas y joyas rodeadas de motivos vegetales, su dominio sobre el paisaje urbano de Jerusalén y sus inscripciones de citas coránicas muy elegidas sugieren que el propósito original de esta construcción era conmemoras la victoria del Islam que completa la revelación de los otros dos credos monoteístas, y competir en esplendor y magnificencia con los grandes santuarios cristianos.

El edificio está admirablemente situado en una plataforma artificial que forma parte de una zona conocido hoy como Haram al-Sharif (“el noble y sagrado recinto”).
La mezquita tiene una gran cúpula central de unos 20 metros de diámetro por 25 de altura. Está ricamente decorada; los techos de la mezquita octagonal son de madera tallada de la época otomana, las paredes y los pilares interiores está cubiertos de mármol, los mosaicos decoran la parte superior de los pilares. Junto con los motivos clásicos, los mosaicos tienen palmetas, alas y flores compuestas de origen iraní. En un principio mosaico y mármol adornaban el exterior, pero en la época otomana fueron sustituidos casi por completo por unas magníficas baldosas turcas.
Sigue las normas arquitectónicas del imperio cristiano en sus características principales; pertenece a la categoría de edificios de planta central conocidos como martyria y se relaciona estrechamente con los grandes santuarios cristianos de la Ascensión y la Anastasis.

Su rasgo artístico más significativo es la creación de una nueva relación entre arquitectura y decoración; hasta entonces el Mediterráneo había mantenido en principio clásico de la decoración ornamental al servicio de la arquitectura. Otro rasgo original es la forma como la cúpula sobresale del octágono; el diseñador omeya hizo que la cúpula fuera más llamativa por fuera que por dentro.

Muchos dicen que el edificio daba dos mensajes: uno para proclamar al resto de la ciudad que el Islam había santificado el templo judío y el otro para dar una impresión de lugar sagrado lleno de lujo para usos limitados e internos


La mezquita de Córdoba:

Presentación.- Arte Hispanomusulmán de los siglos VIII al X. Se trata de la planta de la mezquita de Córdoba, un edificio de carácter religioso. Se desconoce el nombre de los arquitectos, aunque conocemos los de quienes la mandaron construir.
Descripción.- Dos partes fundamentales se pueden señalar en esta estructura: el patio (sahn) descubierto, en el que se observa el emplazamiento del alminar o minarete de planta cuadrada (desde donde el almuédano o muecín invitaba a la plegaria) y la fuente (sabil) para las abluciones obligatorias antes de entrar en la gran sala de oración haram), cubierta y dividida por 18 hileras de columnas que forman 19 naves (todas ellas orientadas perpendicularmente al muro de la quibla –erróneamente orientada al sur-, en el que destaca como elemento sobresaliente el mirhab, precedido por la maxura, que era el lugar de rezo del califa). El muro que rodea el edificio está horadado por 18 puertas en tres de sus cuatro lados (no las hay en la quibla). Vemos también unos pilares que indican sucesivas ampliaciones.
En el interior destaca el mármol oscuro de las columnas,  y la caliza y el ladrillo alternado el color de las dovelas de los arcos, que al igual que la superposición de los mismos, son elementos copiados del Acueducto de los Milagros en Mérida. Los soportes son de tipo adintelado reforzado con arcos, y la delgadez de los soportes nos indica que la cubierta es  ligera. El proble­ma del cubrimiento de una superficie tan grande se solucionó mediante la construcción de estrechas naves paralelas con cubierta a dos aguas, separadas por hileras de dos sopor­tes superpuestos, una columna y sobre ella un pilar. El pilar soporta arcos de medio punto sobre los cuales descansa la techumbre de madera. Al exterior, cada hilera de columnas y pilares sos­tiene un canal de desagüe en el exterior, como si se tratara de 19 pequeños acueductos. Los arcos de herradura (que descansan sobre modillones de rollo) funcionan como tirantes, para evitar la curvatura de los soportes, y los de medio punto sostienen directamente la cubierta. La superposición de arcos y la multitud de soportes producen el “efecto bosque” y muchas líneas de perspectiva.
El espacio parece indiferenciado, es una sucesión de naves idénticas sin jerarquía ni localidad. No hay simbología en planta y es ideal para albergar grandes muchedumbres. Es un espacio oscuro por la falta de vanos.
Comentario.-  Se puede seguir la evolución que a lo largo de los siglos experimentó esta obra en sucesivas ampliaciones. La primitiva mezquita es obra de Abderramán I (756-788), realizada sobre la Iglesia visigoda de San, con 11 naves y un patio. Abd al-Rahman II alargó el antiguo edificio en dirección sur derribando la quibla en el año 848. Abderramán III ordenó derribar el alminar primitivo y construir uno nuevo, ampliando el patio hacia el norte. Al-Hakem II amplió más aún las once naves hasta el Guadalquivir en el 961, levantó la Maxura nueva y se construyó el Mihrab definitivo. Algunos años después, Almanzor (valido de Hixem II) se decidió a ampliarla por el lado oriental en 987, que era el único por el que se podía hacer, añadiéndole 8 naves más y ampliando el patio en la misma dirección. Este último ensanche produjo la descentralización del mirhab.
Sólidos muros delimitan el espacio arquitectónico exteriormente, robustecidos con contrafuertes que, en el muro de la quibla, coinciden con los ejes que separan las distintas naves. Se rematan exteriormente con almenas, lo que sugiere en la mezquita la idea de fortaleza.
Además se introducen novedades importantes como las bóvedas de nervios o califales, montadas sobre trompas y con bóvedas gallonadas en el centro. Se introduce además el arco  polilobulado y entrecruzado, el arco califal excéntrico del Mihrab, la decoración de ataurique, lacerías y escritura cúfica, además del mosaico vidriado, realizado por artistas bizantinos.
El edificio resume por sí solo el arte del Emirato y el esplendor del Califato hasta la llegada del periodo de Reinos Taifas. Sus ampliaciones van asociadas al crecimiento físico, económico y cultural de Córdoba.


domingo, 2 de noviembre de 2014

La escultura romana



Loba Capitolina

Autor: Vulca
Fecha: 470 a.C
Características: 114 x 75 cm.
Estilo:Arte romano
Material: Bronce
Loba Capitolina

Comentario
Los etruscos sentían predilección por las fieras lactantes, por considerar quizá que en tal estado extreman ellas su agresividad. La Tumba de las Leonas de Tarquinia y otros sepulcros de la época dan muestras de esa predilección, como también lo hacen los símiles homéricos que para realzar el coraje de un guerrero lo comparan a la leona, la loba o la jabalina que han dejado a sus crías en el cubil. Igual cometido pudo tener la estatua de una loba -quizá esta misma- que se hallaba en el Comitium de Roma al pie de la ficus Ruminalis, la higuera consagrada a Júpiter, a cuyo pie habían sido expuestos Rómulo y Remo. La loba bastaba por sí sola para señalarla sacralidad del lugar y dispensarle protección. Pero en el año 295, cuando empieza a soplar sobre Roma la corriente renovadora del primer helenismo; los hermanos Ogulnios, los mismos que sustituyeron la vieja cuadriga del fastigium del Templo de Júpiter en el Capitolio por otra de aire más moderno, pusieron bajo las ubres de la Loba Ruminal las estatuas de los gemelos fundadores (Livio X, 23: lovemque in culmini cura quadrigis et ad ficum Ruminalem simulacra infantium conditorum urbis sub uberibus lupae posuerunt).
Así pues, cuando ya no se entendía el sentido de las fieras arcaicas, la Loba quedó convertida por los Ogulnios en mater Romanorum. No se sabe cómo, los gemelos perecieron en el naufragio de la Antigüedad. Y durante todo el Medioevo, cuando la vio magister Gregorius a la puerta del Laterano, estuvo la Loba a la vista de otro público de gusto arcaico, que se estremecía de emoción ante las fieras, sin echar en falta el complemento idílico de Rómulo y Remo. Hubo de sobrevenir en el Renacimiento una nueva época de humanismo para que un escultor de entonces, quizá Antonio Pollaiuolo, volviese a ponerle unos gemelos lactantes, creando Con ello uno de los pastiches más famosos y mejor logrados de la historia del arte.
Un lugar consagrado a Marte, a Apolo, o al Hades etrusco, las tres divinidades itálicas asociadas con el lobo, era el destino idóneo de esta Loba ancestral de los romanos, vigilante, amenazadora y firme en su actitud, obra de un gran artista de comienzos del siglo V.
No parece haber estado nunca bajo la tierra, aunque sí haber sufrido efectos del fuego en sus patas traseras, pero no consecuencia necesariamente de haber sido alcanzada por un rayo. Dante la conoció y alude a ella en la "Divina Comedia". Como él, otros muchos escritores y artistas la han convertido en una de las estatuas de animales más célebres del mundo. Suele atribuirse al escultor del Apolo de Veyes.




Patricio Barberini o Togado barberini
Se trata de una escultura en bulto redondo de tamaño natural (1,70 cm) que representa a un patricio romano que lleva en sus manos unas cabezas que representan a sus antepasados. Data del s. I antes de Cristo (arte romano, período del final de la República), y se encuentra en el palacio Barberini, en Roma (por eso también se le conoce como “el togado Barberini”. El materia utilizado es mármol. El autor es desconocido
La figura del patricio representa a un hombre de mediana edad, vestido con una toga (vestimenta típica de los patricios romanos). Está herguido y con una rodilla flexionada, para hacernos ver que está andando. En su mano izquierda porta un busto de un hombre (la cabeza, cuello y un pequeña parte del pecho) y con la derecha sujeta otro busto, a menor altura. Un tronco de palmera le sirve de apoyo al  busto (y a toda la escultura). La proporción, la mímesis, la imitación en los pliegues de la túnica, el contraposto… todo esto recuerda la influencia griega en la escultura romana, pero el gran realismo que observamos en el rostro del patricio y en las imágenes que porta son típicamente romanos. La composición emana equilibrio y serenidad.
El retrato romano fue el género más cultivado en la escultura de la época. Se trataba de un retrato muy realista, cuyo origen encontramos tanto en la costumbre de realizar mascarillas de escayola o de cera del rostro de los difuntos como el “ius maiorum”, privilegio que tenían las clases altas de pasear, en los funerales o aniversarios, estos retratos de sus difuntos para enseñar al pueblo el orgullo de su ascendencia noble. Este orgullo lo vemos en el rostro y en pose del patricio, que pese a su rostro, que no es bello ni idealizado, trasmite austeridad y robustez. Los bustos descansaban normalmente en el atrio de la “domus”, donde recibían el culto que se daba a los antepasados.
Esta escultura, de la época de Sila, coincide con el retorno de la aristocracia al poder (recordemos que este derecho no estaba permitido a los plebeyo) es por lo tanto también un acto de propaganda a favor de la casta patricia dominante en Roma, con valor más político que artístico

Augusto de Prima Porta:
 e trata de Augusto de Prima Porta
Escultura (retrato) de bulto redondo realizado a comienzos del siglo I d.C. (época del Imperio Romano). El material empleado es mármol. Estaba policromada. Tamaño algo superior al natural (2 metros).
Presenta el retrato del emperador de cuerpo entero, de pie, como dirigiéndose al público o arengando a sus tropas, al tener la mano derecha levantada. Está personificado como thoracatus -vestido de militar y con una rica coraza-. Lleva también el bastón de mando consular. En la mano tiene, recogido en amplios pliegues en torno a la cintura, el palludamentum o manto propio del emperador de color rojo que se solía llevar sobre la túnica.
En la coraza se encuentran, en relieve, varios dioses romanos, entre ellos Marte, dios de la guerra, así como las personificaciones de las últimas conquistas militares que se hicieron en su tiempo: Hispania, Galia, Germania, Partia, etc.
Se quiere hacer a Augusto descendiente de Venus a través del hijo de ésta, Eneas, progenitor del pueblo romano, pues Rómulo y Remo serán descendientes suyos. Por eso, a sus pies está Cupido, hijo de Venus, cabalgando sobre un delfín, indicando la inmortalidad del emperador por ser descendiente de Venus. También va descalzo, lo que correspondía en el mundo clásico a los dioses y mortales divinizados. Augusto fue divinizado a su muerte y su mujer Livia fue convertida en su sacerdotisa. Los pies descalzos podrían también simbolizar que el emperador ya estaba en el Olimpo, es decir, que cuando se hizo la escultura ya había fallecido.
El rostro muestra el realismo propio de la escultura romana, aunque el cuerpo está claramente idealizado (correspondería al de un joven atleta). La idealización y los símbolos usados revelan un claro sentido en la obra. Los emperadores romanos convirtieron sus retratos en un instrumento más de propaganda gubernamental. La función política de estas obras era muy evidente; había que demostrar al pueblo romano que el emperador, en ese caso Augusto, era un ser excepcional, equiparable a los antiguos héroes mitológicos, e incluso digno descendiente de los dioses. En la obra vemos, pues, cómo se entroncaban religión, linaje y política, revistiendo así al poder personal de una aureola sagrada que justificase su ejercicio. ¿Quién mejor que él para gobernar Roma?
Probablemente, esta obra fue mandada realizar por su esposa Livia cuando su marido falleció en el 14 d.C. Debió formar parte de un monumento conmemorativo de las últimas victorias del emperador. Pudo ser realizada por un escultor griego un poco más tarde como copia de una escultura original en bronce ubicada en algún espacio público de Roma y hoy perdida.
Es una obra idealizada que se inspira claramente en el Doríforo de Policleto, escultor griego, tanto por el canon (siete cabezas), como por el contraposto clásico o el rostro, tranquilo y distante, que ha sido idealizado. Pero también se manifiesta el influjo etrusco inspirado en el Orador (El Arringatore) en la postura y en el realismo del rostro con su característico flequillo.
Se llama Augusto de Prima Porta porque fue encontrada en 1863 en este suburbio de Roma, a unos doce kilómetros del centro de la ciudad, en la excavación de la casa de Livia, su esposa. El retratado, Octavio Augusto, fue el primer emperador de Roma (27 a. C.-14 d. C.). Puso fin a las guerras civiles que habían sacudido la república de Roma y a las guerras de conquista. En su tiempo comenzó un periodo de paz que, salvo guerras esporádicas, que duró dos siglos (pax romana).


BUSTO DE CARACALLA
 
Este genial busto de Caracalla representa uno de los puntos álgidos del realismo romano. Vemos que el busto comprende hasta gran parte del pecho, como será habitual en los retratos de esta época y posteriores. Lleva una ajustada capa sujeta por una  fíbula (imperdible) redonda que le deja libre el cuello y la cabeza. Ésta presenta cabellos cortos y rizados, incipiente barba, pliegues, todo labrado profundamente la superficie del mármol.
El realismo es tremendo: las cejas profundas y fruncidas, la frente arrugada, la boca seria, la mirada viva y enojada acentuada por las pupilas rehundidas, los labios entreabiertos… y la cabeza girada hacia una tercera persona, distinta de él mismo y del espectador, emanando cierta sensación de enfado. Es magistral cómo capta y transmite la psicología del personaje: ambición, crueldad, determinación. Pero también cómo capta el físico: el cuello fornido, el pecho ancho y poderoso.

Lucio Severo fue apodado “Caracalla” por el nombre de una especie de túnica típica de la Galia (su lugar de nacimiento) que solía usar. Era hijo de Septimio Severo. Muy pronto demostró su carácter violento y ambicioso: eliminó a miles de adversarios políticos, y asesino a su hermano Geta con sus propias manos. Era muy temido por su enemigos. En Roma impulsó importantes construcciones, entre ellas las termas que llevan su nombre.
Existen varios bustos de este emperador, y en casi todos ellos aparece girado hacia la derecha. Caracalla se creía la reencarnación de Alejando Magno, e imitándole en algunos de sus retratos, torcía la cabeza para parecerse a él.El gesto de energía y dinamismo será modelo de escultores renacentistas y barrocos para representar a jefes militares.





Marco Aurelio ecuestre
Es la estatua ecuestre el emperador Marco
Aurelio, de autor anónimo. Es de la época del imperio romano, y se puede fechar hacia el año 176. Está hecha de bronce, con la técnica de la cera perdida
El emperador Marco Aurelio (lo fue entre los años 161 y 180) lleva el manto propio del emperador o general militar (paludamentum) de color rojo sobre la túnica. Calza botas de patricio. Lleva los pies colgando (los estribos aún no eran conocidos por los romanos). No lleva armas, ni coraza, ni armadura. Solamente va tocado con la túnica y el manto militar que le corresponde. Debajo de la pata levantada se encontraba un bárbaro caído que hoy no se conserva pero que sabemos que estaba por estar recogido en los Mirabilia Urbis Romae (guía medieval de 1140 de la ciudad de Roma).
Manifiesta un gesto elocuente, que más que adoptar una actitud de adlocutio (revista militar de tropas), parece aplacar los ánimos con su brazo extendido en un gesto de pacificación y clemencia. La obra transmite un mensaje de paz, propia de un personaje de pensamiento estoico (Marco Aurelio lo era). De esta manera, la escultura transmite no sólo la idealización de la persona, sino también sus características psicológicas de hombre paz.
El caballo, de una actitud rotunda pero no violenta, también contribuye a transmitir la idea de poder sereno y sabio. Solamente va con una mano alzada y las otras tres patas sobre el suelo, equilibrando su figura. El lomo del caballo y sus patas forman un cuadrado perfecto. Marco Aurelio, con su rostro sereno y en parte idealizado, todo equilibrio, mesura y por tanto sabiduría, forma un triángulo. Estas dos formas compositivas son totalmente clásicas y originan una composición equilibrada y cerrada, a la que contribuye la postura del caballo, con la cabeza y la cola hacia abajo y las patas marcando direcciones hacia el centro de la composición. Aparecen dos ejes principales de composición, uno en horizontal delineado por el caballo, y otro en vertical, marcado por el emperador, que compensa al anterior y estabiliza plenamente el conjunto de la escultura.
Esta es la única estatua ecuestre en bronce que nos queda de todas las realizadas durante el imperio romano. Tal vez se salvó de la fundición por haber sido confundido con el emperador Constantino que había declarado al cristianismo como religión legal dentro del imperio (edicto de Milán, año 313). El caso es que en la época imperial eran muy habituales este tipo de retratos y que por ello mismo eran numerosísimos los que se exhibían a lo largo y ancho del imperio. La escultura enaltece el poder y grandeza del emperador. Es, por tanto, una obra de propaganda política. Fue colocada por Miguel Ángel en 1528 en el centro de la plaza del Capitolio. Actualmente se encuentra aquí una copia del original que ha sido trasladado al Museo Capitolino. Esta obra tendrá una influencia decisiva en los retratos ecuestres del Renacimiento, como el Colleone de Verrochio o el Gattamelata de Donatello


ARA PACIS

Fecha: Entre el 13 y el 9 a.C.
Estilo: Romano, periodo imperial
Material: Mármol de Carrara
El Ara Pacis se compone de un recinto que encierra el altar propiamente dicho, reproduciendo las formas de un templum minus, creado por los Auguri (sacerdotes). Presenta en su núcleo central la mensa, el altar propiamente dicho, sobre el que se ofrecían los sacrificios de los animales y el vino y que ocupa casi todo el espacio interior del recinto.
Se trata de una estructura casi rectangular a cielo abierto, con dos puertas adinteladas y opuestas una al este y otra al oeste, a diferente altura (para salvar un desnivel de poco más de un metro de altura). En la más baja hay una escalera que asciende hasta la plataforma donde se sitúa el altar. La forma es la típica para esta clase de edificios, que eran originariamente de madera, como se nota aún claramente en la decoración del nivel inferior, que imita una empalizada por dentro y un seto vegetal por fuera, como una petrificación monumental del edificio. La puerta frontal con la escalinata ascendente era para el sacerdote oficiante, y la otra posterior, a pie llano, para las víctimas. El tener dos puertas haría alusión a la estrecha relación que existía entre el recinto de Jano en el Foro, que también tenía dos puertas, cerradas en tiempos de paz, y la Paz. Se cuenta que desde los tiempos de Numa Pompilio, segundo rey de Roma, hasta este momento, sólo se habrían cerrado dos veces (las puertas del templo de Jano sólo se cerraban en tiempos de paz).
Los relieves que decoran el Ara Pacis cubrían las paredes de la estructura rectangular por dentro y por fuera y  ofrecen un importante conjunto del arte escultórico romano, tanto por su belleza intrínseca como de su gran calidad y alto valor artístico. Resumiendo mucho, la decoración se encuentra sobre una gran base marmórea dividida en dos registros decorativos: el inferior vegetal, el superior figurado, con representación de escenas míticas a los lados de las dos entradas y con una procesión de personajes sobre los otros lados. Entre ellos una greca de separación con un tema a esvástica.
La decoración está organizada en cuatro grupos de relieves: los dos frisos externos del desfile procesional (la procesión de los frisos laterales representa a Augusto, su familia, amigos, magistrados y senadores, componiendo un magnífico conjunto de retratos que, no obstante, deja entrever una fuerte influencia de las Panateneas del Partenón, si bien los personajes procesionan en dos filas con más orden y disciplina que en el templo ático. Se combinan altorrelieves con medio y bajorrelieves, que contribuyen a crear sensación de profundidad); los cuatro relieves alegóricos que flanquean por fuera ambas puertas (la tierra nutricia, representada con una mujer con dos niños; la Diosa Roma; Eneas con su padre y su hijo; la loba con Rómulo y Remo) el zócalo corrido externo, con decoración de acantos; el friso superior interno, con los bucráneos y guirnaldas; y el inferior interno, que simula una valla de madera.
Este edificio fue construido entre el 13 y el 9 a.C. por mandato del Senado para dar gracias por la vuelta victoriosa a Roma del emperador Augusto tras la pacificación de las Galias e Hispania y cuando la paz se extendió por todo el Mediterráneo. Tiene un importante valor propagandístico para Augusto y su familia. Era un periodo amplio de paz que hacía tiempo no había conocido Roma. Por eso está dedicado a la diosa de la Paz, y en su honor se celebraban sacrificios en el ara que se encuentra en el interior del edificio.
Este monumento fue encontrado de manera fragmentaria desde el Renacimiento (las placas de los relieves se encontraron en primer lugar, y más tarde, la base del altar). El monumento fue excavado y reconstruido en otro lugar, dentro de un vanguardista edificio, en 1938.


RELIEVES DEL ARCO DE TITO
La imagen que vemos es uno de los relieves que se encuentran en el interior del Arco de Tito, situado en el antiguo Foro Romano, con una cronología del s. I (concretamente el  año 81) y de autor desconocido. Como el resto del arco, el material empleado es mármol. Seguramente estaban policromados. Su estado de conservación es regular.
Como el resto del arco, también estos relieves están destinados a engrandecer la memoria del emperador Tito en relación con las guerras contra los judíos, pueblo al que finalmente derrotó tras una guerra durísima, lo que justifica en parte la erección de este arco. Se trata de dos paneles. Uno de ellos representa el inicio de la ceremonia del triunfo, el honor que el Senado concedía al general victorioso que hubiera aportado a Roma gloria y riqueza con sus victorias: los soldados transportan alegremente, en una escena llena de naturalidad y movimiento, entre los emblemas de las legiones romanas, el candelabro de los siete brazos, las trompetas sagradas y la mesa de ofrendas del Tabernáculo, todo ello despojos del templo de Salomón, reconstruido en tiempos del Herodes el Grande. Las figuras son de tamaño prácticamente natural, y el escultor ha utilizado la técnica del scacciatto (es decir, esculpir de forma más saliente las figuras más cercanas, y en bajorrelieve las más lejanas) a fin de acentuar la sensación de profundidad. Los soldados romanos parecen desfilar a distintas alturas en una especie de alegre caos, muy propio de una escena de saqueo, en el que el claroscuro aumenta la sensación de movimiento. Todos ellos llevan coronas de laurel, símbolo de la victoria. La puerta o torre que se ve en uno de los extremos del relieve (la Porta Triumphalis, reconocible por las dos cuadrigas que la coronan) sitúa la escena en la misma Roma.
Frente a este panel, encontramos la escena del triunfo propiamente dicho: vemos al emperador Tito que, acompañado de una diosa de la Victoria que le corona, avanza sobre una cuadriga (la perspectiva de los caballos está representa con bastante ingenuidad) precedida por lictores y dirigida por la diosa Roma, seguido de las figuras alegóricas del pueblo y del senado romano, representados, respectivamente, por un hombre joven con el torso desnudo y un hombre viejo vestido con toga.
En ambos relieves se ha perdido el cuidadoso acabado que era propio de la escultura y el relieve griegos (neoaticismo de época de Augusto, como vemos en el Ara Pacis), cayendo en una especie de voluntaria “rudeza” que aparecerá más aún en los relieves de la Columna de Trajano. Por último, no olvidemos que los monumentos conmemorativos, entre los que destacan los arcos de triunfo repartidos por todo el imperio (incluida la propia Roma) tenían la importante función de expresar y reforzar el poder de los emperadores, función a la que el relieve aportaba las imágenes necesarias para representar sus hazañas. 

LA COLUMNA TRAJANA (escultura)
Relieve Romano. Vemos un detalle de un bajorrelieve realizado en mármol, que con carácter narrativo desarrolla escenas que tratan sobre una campaña militar.  Forma parte de un relieve  helicoidal de 200 m de longitud y 1 de altura (aproximadamente) que rodea la columna de Trajano, monumento conmemorativo que se encuentra en el Foro de Trajano, construida en el año 113. Aunque el arquitecto de la columna fue Apolodoro de Damasco, el autor (o autores) de los relieves es desconocido.
Este relieve consigue sugerir perfectamente la sensación de volumen. Se logra no sólo por la talla sino mediante una incisión bastante marcada en los contornos de las figuras, con lo que se acentúa la línea o dibujo, gracias a la creación de sombras acusadas que perfilan las figuras.
En las distintas escenas se emplea una perspectiva caballera, aunque esto hace que las figuras del fondo se dispongan a modo de planos superpuestos. La profundidad que se logra es limitada, además las figuras llenan el espacio, creando la sensación de miedo al vacío. En algunos elementos se utiliza una cierta gradación del bulto del relieve, de modo que las figuras u objetos que están más al fondo se resuelven mediante un bajorrelieve de menos bulto (scachiatto); esto ayuda a distinguir planos y a sugerir cierta profundidad. Las torsiones y escorzos de algunas figuras contribuyen también a lograr este efecto. Tal y como vemos la obra no está coloreada, sin embargo es probable que estuviera policromada.
Hay bastantes alusiones ambientales, paisajísticas y arquitectónicas, aunque están hechas a una escala pequeña en comparación con el hombre. Hablar de composición en este caso es muy difícil puesto que las escenas se suceden sin compartimentar, enlazando así unas con otras. El movimiento y el dinamismo están presentes en toda la obra, su intensidad varía según el episodio, desde los pasos acompasados de un ejército en formación, hasta el desorden y confusión de la batalla.
Es una obra monumental, aunque aquí sólo vemos un detalle, que pretende conmemorar o, mejor, inmortalizar gestas guerreras Estamos ante un relieve histórico, género muy cultivado en Roma, en el que se describen los trabajos y hazañas de las tropas de Trajano (que aparece 58 veces) en sus guerras contra los dacios. Éstas habían tenido lugar sólo unos años antes, entre el 101-102, y el 105-107 d. de C., se trataba, por tanto, de un acontecimiento reciente, que esta columna conmemora.
Un aspecto interesante es el realismo y detallismo del relieve que permite ver las sucesivas operaciones que las tropas tuvieron que llevar a cabo, desde la construcción de puentes de barcas hasta la batalla. La historia comienza en la parte inferior, con la representación humanizada del Danubio que contempla el paso de las legiones romanas; continúa sin interrupción hasta media altura del fuste, donde aparece una Victoria escribiendo la crónica de la guerra en un escudo. Esta figura señala el fin de la narración de la 1ª guerra y facilita la diferenciación entre las dos guerras dácicas. Este detallismo en la narración parece enlazar con la tradición de las pinturas triunfales que se exhibían en lugares públicos y mostraban todas las vicisitudes de las campañas
El interior alberga una escalera de caracol que permite acceder a la parte superior; para iluminarla se abrieron unas saeteras que, en algunas zonas, han estropeado el diseño de los relieves, lo que induce a pensar que en un primer momento no estaba prevista. Se convertirá en un prototipo que será seguido en obras posteriores, como la Columna de Marco Aurelio, incluso en monumentos de la era moderna como la Columna de la plaza Vendóme de París